¿Qué pasa?
¿Qué demonios hace Ugo Carabelli aquí? Vamos, vengan, les cuento...
El argentino acaba de disputar simplemente su 14.º partido en un duelo bien conocido, el que le enfrenta a Etcheverry. Empata 7 a 7 neutralizando de maravilla el servicio y la derecha de Etcheverry, y empujando a su rival a forzar un poco para llevar la iniciativa en estas condiciones ralentizadas en la Défense Arena. Carabelli ya venía de hacer un buen partido entero en Viena contra Misolic, y quizá confirme que su cuerpo puede aguantar ahora. Y viene bien, porque tendrá que enfrentarse a uno de los grandes favoritos del torneo, vigente campeón y reciente finalista en Viena. En estas condiciones y en este estado de forma, no se ve muy bien qué podría hacer el argentino. Pero hay que admitirle una gran movilidad y una capacidad para hacer correr con su derecha. Le costaría perforar la defensa del gigante alemán, pero, por otro lado, Zverev tendrá que crear juego para salir ganador aquí. La gran confianza que atraviesa le dibuja una sonrisa en los pasillos del Rolex Paris Masters y debería ayudarle a soltar la derecha y a subir a la red. Si, por el contrario, su cuota está realmente desproporcionada, quizá haya sitio para un pequeño over de juegos o un hándicap cuando Carabelli consiga aguantarle y eventualmente empujarle en un set. El problema es que el argentino no tiene un servicio deslumbrante y ya, contra Etcheverry, tuvo que pelear cada uno de sus turnos de servicio...


