El clásico
Daniil se enfrenta a Z por 23.ª vez en su carrera en un partido oficial de la ATP. Lidera 15-7, y 6-3 en pista cubierta. Cada enfrentamiento es una historia en sí misma entre ambos. Vamos a desmenuzar esta nueva página de su rivalidad.
Y sí, se podría escribir un libro sobre sus enfrentamientos. A menudo, hay bronca. Y a menudo, Daniil es el más listo de los dos. El más pérfido a veces incluso. Donde el Z hace de llorón. El estado de forma de cada uno es, por tanto, primordial para decidir el destino de este duelo. El Z no estaba al máximo antes de Viena, pero le bastó un torneo para cambiar el chip, con una final enorme contra Sinner. Es el vigente campeón aquí, las condiciones le van de maravilla, y viene de hacer un partido muy sólido contra Foki (para mí, ninguna importancia esos 3 sets contra Carabelli en el partido anterior). En frente, la cosa es algo más mitigada. Daniil está haciendo un final de temporada tremendo pese a algunos altibajos. No está lejos de reencontrar su nivel de antaño. Juega uno de sus mejores partidos del año contra Munar, pero cae en la trampa ante un enorme Sonego en la pista nº 1. Estuvo a 2 puntos de perder el partido, y se agarró prácticamente a nada al final de ese segundo set. Pasamos así del todo a la nada del lado ruso, pero no es casualidad. Sonego lo metió muy rápido en una situación incómoda, y Daniil se hundió durante dos sets. Solo con verle la cara, se veía que hoy no iba a sentir la pelota demasiado bien. Pero así es el tenis, y hoy es otro día. Conoce al Z de memoria, y podrá ajustarse con buenos rallies y en una pista más grande que le gustará más. Mi primera impresión aquí es que a Daniil le costará un poco perforar la defensa del alemán con las condiciones lentas y las pelotas que se despeluchan. Donde el Z tendrá algo más de opciones con su revés. Pero cada partido entre ellos es especial. Primero es estratégico, con un Daniil que lleva al Z al límite mentalmente (ha ganado 14 de sus últimos 16 enfrentamientos). El ruso insiste a menudo sobre la derecha del Z, con trayectorias bastante bajas si es posible para hacerlo fallar. Es capaz de hacerle golpear un número excepcionalmente grande de derechas durante el partido para descoordinarlo. El alemán sabe que debe subir a la red en buenas condiciones, pero le cuesta encontrar ese equilibrio entre no subir lo suficiente, subir en buenas condiciones y quedarse al fondo. El alemán se ve entonces atrapado, porque desde el fondo comete demasiado rápido errores con la derecha, y por otro lado su juego ofensivo no le sale tan natural. Un rompecabezas ruso, en suma. Pero sacar adelante al alemán no es tarea fácil, y Daniil puede pagar el precio con una bajada de intensidad en algún momento del partido. Este partido será apasionante de ver tácticamente. El Z no tendrá ninguna gana de volver a perder contra Daniil, y menos aún en su casa. Lo veo llegar muy concentrado y hacer de todo para no tambalear. Y además, Daniil tiene que volver a sentir bien la pelota hoy. Quizá algunas imprecisiones, como sus habituales dobles faltas, también podrían llevar a un partido cerrado.


