Sesión nocturna australiana
La pista central va a arder
Seguía a Maya de cerca antes de que explotara en la WTA. Sus hazañas en los torneos Challenger llamaron rápidamente la atención y luego todo se aceleró. Un salto de casi 600 puestos en un año, una semifinal en Hobart, una wild card para el Open de Australia 2025 y, después, la máquina se desboca hasta lograr un primer título en individuales y en dobles en Rabat sobre tierra batida. Un segundo título sobre hierba en Eastbourne, luego una semifinal en Hong Kong. Una temporada completa para un auténtico descubrimiento del mundo profesional.
Maya es ultra móvil, potente, igual de cómoda en ataque que en defensa. Todo lo que sale de su raqueta es potente, manteniendo a la vez un autocontrol bastante asombroso, sin duda aún teñido de un poco de despreocupación a sus 19 años. Una verdadera joya. Estuvo enferma en la United Cup, pero todo parece haber vuelto a la normalidad tras una victoria clara y controlada por 2–0 contra Kenin. Ni siquiera parecía cansada durante su entrevista posterior al partido.
Su rival de hoy ya la ha derrotado una vez en pista dura, en Ningbo, en tres sets. Alja nunca ha hecho mejor que unos octavos de final aquí y vuelve a probar suerte esta noche, pero rara vez le va bien contra jugadoras del top 40. Su juego de fondo de pista corre el riesgo de ponerse seriamente a prueba si deja que Maya marque rápidamente el ritmo, como a ella le gusta hacerlo. El nivel de Maya en dobles no es anecdótico: le aporta una verdadera inteligencia táctica, una capacidad para gestionar los momentos importantes y para cerrar los puntos muy rápido.


