La rumana quiere dejar su huella
¡En su última temporada!
Cîrstea anunció que estaba viviendo su última temporada en el circuito WTA, y tengo la impresión de que realmente quiere dejar huella. Qué luchadora. Rara vez viene a hacer solo acto de presencia cuando se trata de superficie azul. En 2025, fue un título en WTA 250, dos semifinales y tres cuartos de final, más un título en dobles en WTA 1000. En otras palabras: peligrosa.
A sus 35 años, Sorana conserva todas las cualidades atléticas para encadenar partidos a tres sets y se ha regalado cuatro victorias contra top 20 en 2025. Entonces, ¿por qué no una primera vez en 2026 frente a la japonesa Osaka? Su juego plano molesta muchísimo y deja poco tiempo a la rival para construir, todo ello respaldado por un mindset muy sólido.
Estando por detrás contra Eva Lys, conocida por asfixiar rápidamente a sus rivales, Sorana aceleró en el segundo set, especialmente con el servicio, con seis aces, y estuvo ultra clutch en los momentos clave, con un 80 % de bolas de break salvadas. Poco a poco empujó a Eva al error, obligándola a tomar más riesgos en el tercer set, con todos los fallos que eso implica. Sólida.
La japonesa es conocida por tener a veces un mindset frágil, pero también por ser una sacadora fuera de serie. Enchufa 11 aces, pero cuando su servicio baja, a menudo la atacan sobre sus segundos saques. Ruzic, una baseliner agresiva y sólida, lo mostró muy bien. En el tercer set, con 3/3, seguía siendo un auténtico flip. La juventud de Ruzic y su falta de experiencia en Grand Slam la penalizaron en los últimos juegos frente a la ex número 1 del mundo.
Osaka no estuvo magistral y necesitó tres sets. El match-up enfrenta por tanto a dos muy buenas sacadoras, dos perfiles bastante parecidos en cuanto a estadísticas puras, con todo un pequeño plus para la rumana, que se da un festín con los segundos saques avanzando mucho dentro de la pista. Ventaja también en el apartado mental para Cîrstea. Tengo muchas ganas de ver este partido, que promete ser intenso.


