Reunión de campeones
La reina vigente contra una all star
Sobre el papel, el mercado ve una diferencia enorme entre Madison Keys y Karolina Pliskova, pero lo que se ha visto en Melbourne invita a una lectura más matizada.
Keys llega con dos victorias en dos sets, pero sin desplegar realmente su mejor nivel. Un tie-break muy ajustado ganado 9/7 contra la ucraniana, luego un partido contra Krueger donde el primer set fue expeditivo antes de un segundo mucho más disputado. Lo que sobresale sobre todo es una relación errores no forzados / golpes ganadores todavía negativa en sus dos partidos. Keys gana gracias a su potencia y a su servicio, pero fuerza mucho y le cuesta conseguir el break rápidamente cuando la rival mantiene bien su saque. El ritmo es alto, pero la ejecución sigue siendo a veces imprecisa.
Pliskova, por su parte, también ha superado sus dos primeras rondas en dos sets. Un primer partido contra Stephens bastante controlado sin ser brillante, con un tie-break bien gestionado seguido de un segundo set sólido, luego una victoria más convincente contra Tjen, bien dominada por 6/4 6/4. Su torneo va claramente en aumento: el servicio está cada vez mejor ajustado, la relación winners / errores ha mejorado notablemente, y se percibe a una jugadora más liberada, en un estado de ánimo de gratitud y de disfrute, del que ella misma habló en una entrevista al referirse al Open de Australia como su torneo favorito después de dos operaciones.
En términos de carga, las dos jugadoras están prácticamente igualadas, con alrededor de tres horas de juego cada una. Ninguna llega desgastada, y las condiciones anunciadas, rápidas y calurosas, favorecen claramente a los perfiles de grandes sacadoras. En este contexto, cuesta imaginar una avalancha de breaks o un partido totalmente de un solo lado.
El enfrentamiento sigue siendo obviamente favorable a Keys en cuanto a movilidad y cobertura de pista, pero Pliskova todavía posee el arma principal para poder competir aquí: el servicio. Si éste mantiene la línea del segundo partido, tiene más que recursos suficientes para conservar sus juegos y llevar a Keys a sets ajustados. El guion del partido estará, por tanto, más dictado por la capacidad de Keys para convertir sus oportunidades al resto que por un dominio evidente en el intercambio.
Todo apunta más a un duelo de sacadoras con márgenes estrechas y juegos clave, que a una demostración unilateral.


