Una Reina contra una Queen
Una extraña sensación de que los papeles se invierten...
No nos vamos a engañar: el inicio de año de Iga es una sucesión de sustos. Desde la United Cup, encadena ‘shokes’ preocupantes: una debacle 4-6, 2-6 contra Coco y, sobre todo, ese 6-0 encajado ante Bencic en la final. Incluso aquí en Melbourne, rozó el desastre contra Yuan Yue en primera ronda (iba perdiendo 5-3 antes de salir del apuro en el tie-break) y volvió a comerse un 1-6 ante Kalinskaya. Pero la verdadera señal de alarma es su derrumbe contra las mejores. Sus estadísticas contra el Top 10 se han desplomado: en 2024 lo manejaba bien, pero desde 2025 se queda en un 50 % de victorias (9-9) y ha perdido 5 de sus últimos 6 duelos contra la élite mundial. La reina polaca ya no asusta a las jefas del circuito.
Enfrente, es todo lo contrario. La kazaja está en la mejor forma de su vida, modo Ice Queen activado. Terminó 2025 lanzada, con 17 victorias en 18 partidos, y aún no ha perdido un solo set en este Abierto de Australia. Irradia una serenidad que contrasta de forma brutal con las lágrimas de Iga. El cara a cara, además, es cruel: Ryba manda 5-2 en pista dura y todos sus duelos en esta superficie se han resuelto en dos sets secos. Elena tiene esa potencia plana que limpia las líneas e impide que Iga pueda imponer su lift.
En su último choque oficial en noviembre, Ryba le endosó un 6-0 a Iga en el set decisivo. Tiene las llaves para apagarla mentalmente. Con un 81,2 % de juegos de servicio ganados esta temporada, frente a solo el 62,7 % de la polaca, Elena disfruta de un colchón de seguridad que la número 1 ya no tiene. Iga sobrevive a base de coraje, pero Ryba domina por pura fuerza. Entre el 6-0 de noviembre y las dudas actuales de la número 1 contra el Top 10, todo apunta a un final de trayecto para Iga. Asumimos la apuesta por la potencia bruta.


