¡Capaz de todo!
Hablo obviamente de Basilashvili, que es difícil de descifrar, igual que Nardi, al final.
Basilashvili es a menudo de todo o nada, todavía puede ganar un torneo jugando a lo loco durante una semana entera, así que siempre hay que desconfiar del georgiano. Bueno, visto su inicio de temporada, no es fácil imaginárselo rindiendo bien esta semana: ganó solo un partido contra el 750º ATP la semana pasada (y ni siquiera fue con un marcador contundente) y aparte de eso acumula tres derrotas secas. No es como para decir que va a sacarse de la manga un torneo de mutante, pero bueno.
Para Nardi es un poco lo contrario, el italiano está en buena forma, no había ganado ningún partido antes de dar ese salto en el challenger de Manama. No es una sorpresa, ya que había hecho buenos partidos a pesar de sus derrotas en los primeros torneos. A él también hay que saber pillarlo cuando se siente bien. En este caso, la verdad es que dan ganas de ir con él, pero su periplo en Manama (Baréin) puede salirle caro para este torneo de Montpellier. Unas 9 horas de vuelo de vuelta, una preparación inexistente a las condiciones de este torneo y una pista indoor que tiene que asimilar… Con unos días de descanso seguramente habría ido con él, pero así es complicado.


