La voz local cuenta
A los 31 años, Tereza Martincova podría haber dicho adiós al tenis después de esa lesión de rodilla en la que sus huesos chocaban dolorosamente, pero decidió luchar por un último escalofrío en su propia tierra. Este octavo de final en Ostrava es un verdadero duelo de generaciones. Caty McNally está en una forma deslumbrante y su juego de saque y volea es temible en la pista rápida indoor de la República Checa. Intentará asfixiar a Tereza para no dejarla instalar sus golpes planos, que son sin embargo una de las principales armas de la checa.
Sin embargo, nunca hay que enterrar a una jugadora que compite para su público, sobre todo cuando regresa del infierno médico. La sorpresa de Tereza contra Galfi en la ronda anterior demuestra que ha recuperado las piernas y su legendaria combatividad. Es una jugadora que, cuando está impulsada por la emoción, puede plantar cara a cualquier atacante. Para Tereza, la clave será aguantar los primeros asaltos de Caty para llevarla a una batalla de desgaste. Caty está en racha, pero Tereza juega con el corazón de una resucitada que ya no tiene nada que perder. En ese terreno, la checa es capaz de aferrarse a cada juego para no dejar que la diferencia en el marcador se abra.


