¿Derbi francés de un solo sentido?
El cohete Ugoat parece haber despegado.
El duelo franco-francés entre Ugo Humbert y Adrian Mannarino, este jueves en el ATP 250 de Montpellier, es sobre el papel un cartel más bien desequilibrado. La dinámica actual se inclina muy claramente a favor de Ugo Humbert, que parece armado para imponerse sin demasiados sustos.
Humbert llega a este torneo con referencias sólidas bajo techo, una superficie que aprecia especialmente. Su juego agresivo, basado en un servicio eficiente y en tomar la pelota muy pronto, se adapta perfectamente a las condiciones rápidas de Montpellier. Desde hace varias semanas, muestra una verdadera constancia en la intensidad, con una capacidad para dictar el intercambio desde los primeros golpes. En casa, en una pista donde ya ha brillado en el pasado, el contexto le es claramente favorable. Su primer partido fue muy tranquilizador contra VDZ y parece preparado para llegar lejos aquí.
Enfrente, Adrian Mannarino atraviesa un período mucho más complicado. Su estilo atípico, hecho de golpes muy planos y variaciones de ritmo, puede incomodar a ciertos perfiles, pero hoy parece menos eficaz ante jugadores capaces de acelerar fuerte y pronto. Físicamente, Mannarino también da la impresión de estar un poco desgastado, con dificultades para mantener un alto nivel de intensidad con el paso de los juegos. Bajo techo, sin el tiempo necesario para instalar sus esquemas defensivos, a menudo sufre más. Hizo un buen partido en primera ronda, pero se benefició de un sorteo muy favorable y hoy tendrá una oposición muy, muy diferente.
La relación de fuerzas parece, por tanto, bastante clara. Humbert debería tomar rápidamente la delantera con su servicio, poner a Mannarino bajo presión en sus juegos de saque y evitar que se instale en el intercambio. Si se mantiene serio y concentrado, especialmente al inicio del partido, tiene todas las cartas en la mano para controlar el encuentro de principio a fin. En estas condiciones, una victoria tranquila de Ugo Humbert es el escenario más lógico. El contexto, el estado de forma y el estilo de juego abogan claramente a su favor, y sería sorprendente ver a Mannarino invertir la tendencia hoy en Montpellier.


