¿Otro milagro de Stan?
La regularidad del australiano contra la potencia del suizo
El duelo entre Stan Wawrinka y Alex De Minaur enfrenta a dos perfiles radicalmente diferentes: por un lado, la experiencia y la potencia bruta del suizo; por el otro, la constancia y la intensidad permanente del australiano.
Sobre el papel, y también en la dinámica actual, la ventaja parece inclinarse claramente del lado de De Minaur.
Alex De Minaur ha vuelto a firmar una primera ronda muy sólida. Sin temblar, impuso su ritmo, mostrando una gran calidad de desplazamiento y una constancia táctica impecable. Se ha convertido en una costumbre en él: rara vez eleva su nivel hasta cimas espectaculares, pero casi nunca se hunde por completo. Partido tras partido, ofrece una base de juego extremadamente fiable, con muy pocos errores no forzados y una intensidad defensiva que desgasta a sus rivales. Esa capacidad para mantener un nivel alto sin verdaderos bajones le convierte en un jugador particularmente difícil de maniobrar.
Frente a esta regularidad, Wawrinka tendrá que apoyarse en sus armas tradicionales. Su revés a una mano y su capacidad para acelerar con la derecha siguen siendo recursos temibles. Sin embargo, para poder aspirar a competir, será imprescindible que aumente su porcentaje de primeros servicios. Sin un saque eficaz para acortar los intercambios y conseguir puntos gratis o situaciones favorables en la segunda pelota, corre el riesgo de verse demasiado a menudo envuelto en peloteos largos, un ámbito en el que De Minaur sobresale.
Es probable que Wawrinka consiga incomodar al australiano por secuencias. Su potencia puede hacer daño, sobre todo si logra tomar la pelota temprano y dictar el intercambio. En algunos juegos podrá imponer su ritmo y hacer retroceder a De Minaur. Pero en la duración de un partido al mejor de dos o tres sets, la solidez y la constancia del australiano deberían pesar mucho. Su capacidad para defender, devolver una pelota más y aprovechar la más mínima bajada de ritmo del rival constituye una baza importante frente a un jugador que puede atravesar fases más irregulares.
En definitiva, aunque Wawrinka posee las armas para plantear problemas puntuales, la regularidad y la fiabilidad de De Minaur parecen superiores en el conjunto del partido. Si el australiano mantiene el nivel mostrado en la primera ronda, debería lógicamente imponerse, apoyándose en su solidez mental y su disciplina táctica.


