Sólido Griekspoor
¡Van a llover los aces!
Mensik llega a Dubái en un contexto particular. Aún en fase de recuperación tras el desgarro abdominal sufrido en el Open de Australia, el checo ha tenido que gestionar inteligentemente sus esfuerzos. Después de una exigente semifinal en Doha la semana pasada, la cuestión de su capacidad para encadenar dos semanas intensas consecutivas sigue siendo central. Hasta ahora ha respondido a la perfección en la pista, alcanzando los cuartos sin ceder un solo set. Sus victorias ante Hubert Hurkacz y luego Alexei Popyrin han puesto de relieve una gran eficacia con el servicio y un verdadero dominio en los momentos clave.
No obstante, mantener un nivel así a lo largo del tiempo sigue siendo una incógnita. Este tipo de encadenamiento ya le ha salido caro en el pasado, y este cuarto de final constituye una auténtica prueba en su proceso de progresión. Aunque parte como favorito, Mensik no afronta este partido sin zonas de fragilidad, especialmente en el plano físico si el encuentro llegara a alargarse.
Enfrente, Griekspoor parece por fin salir de un periodo complicado que ha durado varios meses. Tras reconocer dificultades mentales y físicas, el neerlandés muestra señales claras de mejoría desde comienzos de año. Sus cuartos de final en Montpellier y Róterdam fueron seguidos de un muy buen recorrido en Dubái, marcado por una victoria de referencia contra Alexander Bublik en la ronda anterior. En estas condiciones rápidas, su juego ofensivo y su servicio se ven plenamente potenciados.
Griekspoor conoce bien este torneo, donde alcanzó las semifinales el año pasado tras vencer a Daniil Medvedev en cuartos. Aunque todavía le cuesta superar este listón con regularidad en el circuito, sigue siendo un adversario temible a un partido, capaz de mantener el ritmo ante jugadores del top 20, sobre todo cuando se siente con confianza.


