Listo para concluir su demostración en Dubái
Superioridad mostrada durante toda la semana e incertidumbres físicas del lado de Griekspoor
La final del ATP Dubái enfrenta a Daniil Medvedev con Tallon Griekspoor, con una clara ventaja teórica y dinámica para el ruso a la vista de lo que ha mostrado desde el inicio de la semana.
Desde hace casi dos años, Medvedev a veces ha dado la impresión de haber perdido medio paso, con esquemas de juego más previsibles y una confianza menos constante. Sin embargo, su campaña en Dubái recuerda que sigue siendo una referencia absoluta en pista dura cuando recupera su precisión y su rigor táctico. Ha arrasado en el torneo para llegar a la final sin perder un solo set, sin ceder nunca más de cuatro juegos en una manga. Su autoritaria semifinal contra Felix Auger-Aliassime, que además llegaba en gran forma y fue finalista aquí el año pasado, impresionó por su control total.
Para Medvedev, esta final representa mucho más que un simple título ATP 500. Ya ha ganado un trofeo esta temporada, y levantar el de Dubái le permitiría firmar varios títulos en un mismo año por primera vez desde 2023. También tendría la oportunidad de conquistar un segundo título en la misma ciudad, algo poco habitual en su carrera a pesar de sus más de veinte trofeos, todos logrados en ciudades diferentes hasta ahora.
Enfrente, Griekspoor logró una gesta notable en semifinales contra Andrey Rublev. Sorprendió al ruso al ganar el primer set, pero el partido estuvo marcado por un tiempo muerto médico y signos evidentes de molestias físicas. El propio neerlandés reconoció que apenas podía caminar después del primer set y que un desarrollo distinto del partido podría haberle obligado a retirarse. Estas declaraciones dejan una seria duda sobre su estado físico antes de esta final.
Incluso al 100 %, Griekspoor no ha mostrado esta semana la misma dominación que Medvedev. Ha tenido que luchar más, apoyarse en momentos clave y en cierta dosis de acierto en los tie-breaks. Ahora bien, frente a un Medvedev tan sólido, disciplinado y constante, el margen de error será extremadamente reducido.
Su único enfrentamiento en Dubái el año pasado terminó, contra todo pronóstico, a favor de Griekspoor, pero el contexto es muy diferente esta vez. Medvedev parece totalmente bajo control, mental y tácticamente, mientras que el neerlandés llega con dudas físicas y afronta su primera final contra un miembro del top 20.


