Eala o el éxito encarnado
Para ser sincero, no me gusta nada la jugadora ni su tenis. Siempre necesita un tercer elemento para conseguir algo. Público, abandono, éxito infame como contra Yastremska, que tenía el partido en la mano pero se autosaboteó. ¡Luego el abandono de Gauff! Lo peor es que, cada vez, ella piensa que es su tenis lo que la salva... Para mí, es un espectáculo burlesco en cada partido para, al final, no llegar a nada, nada de nada, cero, cacahuetes... :)
Sí, no me gusta. ¡Ya lo sabrá!
Este octavo de final entre Alexandra Eala y Linda Nosková es mucho más que un simple choque de estilos, es el enfrentamiento de la nueva generación. Alex, verdadera ídolo en Filipinas desde sus títulos de Grand Slam júnior, está viviendo aquí su torneo de referencia. Entrenada por el equipo de la academia Nadal, la zurda de 20 años aporta una frescura y una combatividad que ya han conquistado al público californiano. Frente a ella, Linda Nosková encarna la fría eficacia checa. A sus 21 años, la pupila de Tomáš Krupa ya es una habitual del top 20, utilizando su calma imperturbable y el peso de su golpeo para asfixiar a sus rivales. En un desierto donde hoy el tiempo es excepcionalmente clemente, las condiciones son ideales para que estas dos pegadoras se expresen plenamente sin la interferencia del viento.
La historia entre estas dos jugadoras no empezó ayer. Se conocen de memoria porque se han enfrentado desde las categorías juveniles, con como punto culminante una final memorable en Les Petits As en 2018. En aquella época, Alex se impuso al final del suspense en un tercer set decisivo. Aunque Linda ha tomado ventaja en el ranking WTA en estos dos últimos años, el dominio psicológico de esos duelos tempranos sigue planeando sobre su reencuentro. Alex llega aquí impulsada por una enorme emoción tras haberse beneficiado del abandono de Coco Gauff, mientras que Linda tuvo que exigirse físicamente para apartar a Sorana Cîrstea en su ronda anterior. En las tres últimas ediciones de Indian Wells, Linda nunca había superado la tercera ronda, mientras que Alex descubre por primera vez el sabor de una segunda semana en un WTA 1000.


