Osta en interior, ¡a menudo duele!
Su título en Stuttgart el año pasado sobre tierra batida cubierta confirma que sabe rendir en estas condiciones específicas. Este primer partido en Linz sobre tierra batida será fascinante de ver, especialmente porque Eala puede contar con el inesperado apoyo filipino en las gradas austriacas. Ostapenko regresa a Linz dos años después de levantar el trofeo allí, y en esta superficie cubierta, redescubre algo que las estadísticas confirman: una versión más sólida y consistente de sí misma, menos propensa a la montaña rusa que suele definirla. En tierra batida, a lo largo de 52 semanas, ostenta uno de los mejores récords del circuito, y llega fresca tras quedar exenta en la primera ronda. Eala, por otro lado, causó sensación al vencer a la letona dos veces en pista dura y hierba, explotando en ambas ocasiones sus errores no forzados en momentos clave. Pero esta vez, la superficie lo cambia todo.
Eala es una jugadora de contraataque que se beneficia de la velocidad de su oponente y devuelve con una precisión letal. En tierra batida, la pelota se ralentiza, los intercambios se alargan y Ostapenko puede imponer su potencia desde el fondo de la pista sin que la filipina tenga tiempo de encontrar sus ángulos. Ostapenko es una jugadora diferente en tierra batida, más paciente, más concentrada en los puntos cruciales. El récord de 2-0 de Eala en enfrentamientos directos pertenece a otras superficies y otras condiciones. Aquí en Linz, en esta tierra batida cubierta de bajo rebote, es la primera vez que las dos jugadoras se enfrentan en la pista que mejor se adapta a la letona.


