¿Una rodilla al 100 % para Eva?
Dos jugadoras que llegan a Stuttgart con menos certezas que al inicio de la temporada. Badosa encadena torneos sobre tierra desde Charleston sin encontrar continuidad, eliminada por Kalinskaya y luego por Tagger en la primera semana de clay. Lys vuelve de una lesión de rodilla contraída en el Open de Australia, cero victorias desde su regreso, una derrota en Miami y otra en Charleston, donde suelta el tercer set después de haberse llevado el primero. La wildcard local juega ante su público en un pabellón que le pertenece moralmente, pero las piernas tienen que responder.
Ahí es donde se sitúa la verdadera pregunta del partido. Lys toma la bola pronto, juega plano, busca cortar los intercambios antes de que se instalen los ritmos más lentos de la tierra. Su tenis no está pensado para deslizar y recuperar lateralmente, es incluso lo contrario de su ADN. En la tierra batida indoor del Porsche Arena, que obliga a construir largo y a desplazarse en ambos sentidos, una movilidad reducida puede convertirse rápidamente en un hándicap estructural. Badosa, por su parte, se desliza, conoce el torneo al dedillo y tiene los automatismos de la superficie. Pero Badosa ahora nunca cierra los partidos con limpieza, y Lys, con el apoyo de su público, puede agarrar un set antes de que la lógica física imponga de nuevo su ley.


