¿Ya?
El belga encadena brillantemente y demuestra que es un jugador peligroso en esta superficie, y que sus actuaciones en Montecarlo no fueron casualidad. Volvemos a encontrar a un belga que contragolpea y se defiende muy bien a pesar de su envergadura de un metro noventa y tres, comete pocos errores y juega con criterio. Eso le convierte en un jugador difícil de manejar. La cuota de su victoria ya está en 2,25 cuando se dispone a enfrentarse a un top 10 que defiende una final en este torneo. La primera pregunta que nos hacemos es si esa cuota es legítima. El belga gana, pero no logra proezas. Su semana en Montecarlo es bonita, pero vence a jugadores que no son especialistas en tierra batida o que no están en forma, y pierde contra el australiano De Minaur, que es un muy buen jugador pero no llega con confianza. Fue el caso en su primer partido contra el local Yannick Hanfmann, al que le faltó solidez y quizá un poco de ritmo. Las condiciones de tierra pesada no son las mejores para el alemán, así que lo relativizo un poco y me digo que la cuota del belga quizá esté algo inflada. También se explica por el desempeño del estadounidense en su primera ronda, en la que estuvo cerca de perder contra Nava. Pero, como muchas veces, es él quien gana y eso es lo que hay que recordar. La cuota del estadounidense es alta porque pierde contra un jugador de segunda fila en Houston, y ni siquiera el periodo sobre dura en Indian Wells y Miami terminó bien para él, que vuelve tras una lesión. Me pregunto entonces si su cuota a 1,74 merece la pena, porque es un jugador que va ganando confianza y sabe cómo ganar. Es un luchador y un campeón. El belga tiene menos experiencia y, en lo que respecta al emparejamiento, habrá que acostumbrarse a la muy buena calidad de su servicio zurdo. La calidad de su contraataque y el hecho de que el belga cometa muy pocos errores y pueda aguantar mucho tiempo me hacen dudar. Creo que la mejor apuesta podría ser a un partido igualado entre ambos jugadores más que a una victoria.


