El yin y el yang
Zurdo contra zurdo, por supuesto, pero sobre todo potencia contra defensa. ¿Logrará el canadiense hacer lo que el alemán Altmaier no ha réussi? Es decir, jugar un tenis de ataque lo bastante eficaz como para vencer al eslovaco. Con la actuación del canadiense en su duelo contra el húngaro Marozsan, podemos pensar que ha ordenado sus ideas y su juego. Y sabemos que cuando este jugador encadena victorias en un torneo, se vuelve cada vez más peligroso.
Ahora se enfrenta a un jugador cuyo estilo puede resultarle peligroso. El canadiense no se ha medido a un verdadero defensor para llegar a esta fase del torneo. Hoy sí lo hace, y cabe preguntarse si recuperará su nivel habitual frente a este estilo de juego y en estas condiciones. No obstante, el canadiense ha mostrado paciencia y una buena actitud. Además, cuenta con una mejor experiencia que su rival en las fases finales de los torneos. Estamos en cuartos de final de un ATP 500. Es más probable que vuelva a concentrarse si las cosas se tuercen.


