El día después.
Tras haber jugado uno de los mejores partidos de su vida, si no el mejor, el italiano tiene que encadenar hoy en la final contra su amigo Ben Shelton. A veces uno puede preocuparse por el partido que sigue a una grandísima actuación, pero estoy menos inquieto por el italiano, que ya ha demostrado en el pasado que puede enlazar buenos partidos, como lo hizo a principios de temporada en Acapulco.
Además de haber recuperado su nivel y de mostrarse feliz en la pista pese a la triste noticia que recibió recientemente, el italiano sobre todo restó muy bien contra el alemán que, a pesar de meter más del 70% de primeros servicios, no logró hacer ningún ace contra él. De hecho, ya era un comentario que el estadounidense había hecho sobre él: que el italiano resta bien, así que es un arma nada desdeñable contra el estadounidense, aún más teniendo en cuenta que hoy el tiempo será nublado o incluso lluvioso. Como decía el brasileño Fonseca, las condiciones cambian bastante según la meteorología; así que tenemos a un italiano en plena forma que tiene las armas para incomodar a su rival de hoy.
Incomodar a Ben Shelton ya lo ha hecho bastantes veces en el pasado; tiene un juego que molesta al estadounidense porque es sólido desde el fondo de la pista, obliga a sus rivales a tener que crear con inteligencia. Contra un italiano en forma, habrá que hacer un partido completo a su mejor nivel para poder ganar.
Del lado estadounidense, tenemos a un competidor excepcional que ya hizo una final aquí el año pasado y que tiene cuatro títulos en total en su carrera, frente a tres para el italiano.
Cuando pensamos en una final para Shelton, enseguida nos lo imaginamos muy clutch y realmente transformado en una bestia competitiva, y seguramente eso es lo que hará, pero aun así sigo pensando que el emparejamiento es delicado para él en las condiciones de hoy.


