La rumana llega en forma, la croata llega a la superficie equivocada
Elena Gabriela Ruse es una jugadora que ha construido toda su identidad tenística sobre la tierra batida. Cinco títulos Challenger/ITF, todos en clay, un título WTA en esta superficie, un balance en las últimas 52 semanas que muestra a una jugadora cómoda sobre el polvo de ladrillo incluso cuando las cosas no salen del todo bien. En Linz la semana pasada encadenó victorias contra Boulter, Yastremska y Ostapenko en clay indoor antes de caer en semifinales, un recorrido que confirma que llega a Madrid con un ritmo sobre tierra de calidad y una confianza intacta.
Antonia Ruzic es una jugadora de pista dura que ha construido sus doce títulos Challenger/ITF mayoritariamente en hard. En clay a nivel WTA tiene un balance de 1-2 en su carrera, es de lejos su superficie menos favorable. El cara a cara 2-0 Ruse no dice nada sobre clay, pero sí que Ruse ha dominado los dos enfrentamientos directos. Tonia sigue siendo una jugadora de fondo bastante defensiva, pero su partido contra Samsonova en Stuttgart me decepcionó bastante.


