La chica de Praga contra la guerrera kazaja
Tereza Valentova tiene 19 años y juega al tenis como si ya lo hubiera visto todo. La checa de Praga, hija de una kayakista olímpica, creció en una cultura deportiva que deja poco espacio para las dudas. Campeona júnior de Roland Garros en 2024, finalista en Osaka en 2025 desde la fase previa, ha construido en dos años una progresión que solo ha sorprendido a quienes no la habían visto jugar. En tierra batida se siente cómoda, es técnica, crea muchas oportunidades y las concreta con una madurez que va más allá de su edad. Llega a Madrid con cuatro semanas sin partidos en las piernas, lo que es la única verdadera incógnita sobre ella.
Yulia Putintseva es una de las jugadoras más incómodas de enfrentar en el circuito. La kazaja de 31 años corre por todas partes, cambia los ritmos, provoca errores y nunca suelta un partido hasta el último punto. Alcanzó el top 20 el año pasado y conserva un QF en Madrid 2024 en la mochila sobre esta superficie que dice preferir a todas las demás. Pero las estadísticas de tierra batida de esta temporada retratan a una jugadora que sufre en su terreno predilecto, y una caída en el ranking de más de 70 puestos desde su cumbre indica que algo ya no funciona tan bien como antes.


