¿Samso, el regreso?
Liudmila Samsonova tiene 27 años, es diestra, rusa, número 21 del mundo, cinco títulos WTA en su carrera, incluidos dos sobre hierba y un WTA 500 en Berlín. En 2026 está irreconocible sobre el papel: 3 victorias y 7 derrotas en sus últimos diez partidos, una jugadora que busca su tenis y solo lo encuentra por momentos. Pero hay una cifra que lo cambia todo en esta historia: clay WTA 52 semanas, 9 victorias y 6 derrotas, 60%. La superficie que se presenta en Madrid es precisamente aquella en la que Samsonova ha funcionado mejor en los últimos doce meses, y su servicio, a 667 metros de altitud, sigue siendo un arma incluso degradada respecto a su mejor nivel.
Enfrente, Janice Tjen es una de las historias más entrañables del circuito en 2026. Indonesia de Yakarta, 23 años, ex universitaria en Pepperdine, campeona en Chennai en 2025, primera jugadora de su país en levantar un trofeo WTA en 23 años. Llega a Madrid impulsada por cinco victorias consecutivas, cuerpo fresco, timing afinado y una victoria limpia en primera ronda contra Charaeva.
El problema es que cinco victorias consecutivas en la fase previa y primeras rondas no son la moneda que se intercambia por una top 20 mundial sobre tierra batida en un WTA 1000. Tjen nunca ha ganado a una jugadora del top 20 en tres intentos, y Samsonova ya la había barrido 6-2 6-2 en Abu Dabi en febrero. Su balance en clay a nivel WTA se reduce a una victoria y una derrota, una muestra casi inexistente. Una Samsonova en apuros sigue siendo Samsonova en una superficie que le favorece, con un servicio que hace daño en la altitud y una experiencia de cuadro principal que Tjen sencillamente aún no tiene.


