Vuelve la joyita.
El joven español de 19 años mostró una faceta muy prometedora en su primer partido al deshacerse, no sin dificultad, de un jugador neerlandés que tenía armas para inclinar el duelo a su favor y que estaba aplicando su estrategia a la perfección. Con la acumulación de partidos y la presión de jugar por primera vez en un gran torneo en casa, el español no se dejó avasallar a pesar de perder el primer set por 6-2. Su reacción es muy positiva, ya que muchos factores habrían podido justificar una derrota.
Físicamente, parece aguantar bien, pero su físico no es el ideal para la tierra batida; le falta un poco de explosividad y su centro de gravedad es algo alto, lo que podría ser un factor.
En el lado australiano, el estado de forma es casi el polo opuesto. Catalogado durante mucho tiempo como flojo en tierra batida, ha obtenido resultados correctos en los dos últimos años, especialmente en Montecarlo y Roland Garros. Su falta de confianza aquí frente a la joya española es un elemento a tener en cuenta, al igual que la dinámica de juego, ya que el australiano, al que le gusta jugar de manera agresiva, podría verse sorprendido. El desafío aquí es saber si el australiano, a medida que avance el partido, será capaz de sostener una batalla física y contrarrestar los numerosos ataques del español, algo crucial en este enfrentamiento.


