¡La leyenda checa siempre a tope!!!
Karolína Plíšková ya no se suponía que estuviera ahí. WTA 197, ranking protegido, ausente del circuito desde hace meses, llega a Madrid por la puerta de atrás y encadena tres victorias que dan que pensar al mercado. Primero Kraus 2-6 6-1 6-4, luego Sakkari 6-4 7-6 en 1h31 con un primer servicio con el que gana el 81% de los puntos cuando entra, y después Mertens en un partido cortado 7-5 2-6 7-6 donde iba perdiendo 4-1 40-0 en el tercer set y aun así encontró el camino. Tres partidos, nueve sets disputados de los cuales perdió dos, una combatividad en los puntos calientes que ya no se esperaba. Su H2H contra Sierra es 1-0 en su único enfrentamiento en Doha en febrero sobre dura, una paliza 6-1 6-2 en una hora en pista dura indoor. No sobre clay, no en estas condiciones, no después de un recorrido así por ambos lados.
Solana Sierra tiene veintiún años y descubre Madrid por primera vez en su carrera. El cuadro le ha regalado dos tiebreaks ajustados contra Yastremska en 2h27 para empezar, dos tiebreaks con marcadores 10-8 y 8-6, antes de atascarse en un primer set 0-6 contra Sonmez y luego remontar 6-2 6-3. La argentina es diestra, 3-1 en clay en 2026, con un juego ofensivo basado en golpear temprano y producir muchos winners. Este Madrid es ya su mejor semana en WTA 1000. Llega con la energía de una jugadora que no tiene nada que perder y con un recorrido que cuenta la historia de una tenista capaz de remontadas y de adaptación táctica entre sets.
El dossier táctico es donde se pone interesante. Plíšková en clay en Madrid 2026 presenta un 71% de puntos ganados con el primer saque y un 54% con el segundo, servicio limpio y dominante en los puntos calientes con un 67% de breaks salvados en el torneo. Sierra por su parte genera un 68% de puntos ganados con el primer servicio pero cae al 41% con el segundo, que es exactamente el objetivo que Plíšková va a buscar al resto. El servicio de la checa es su arma principal y, en una superficie donde su golpe plano genera de forma natural un bote incómodo para jugadoras ofensivas como Sierra, tiene las cartas en la mano para imponer su ritmo.
La matiz está en la frescura relativa de las dos jugadoras y en la capacidad de Sierra para absorber un primer set difícil. Ya lo ha hecho dos veces esta semana. Plíšková ha jugado ocho sets en tres partidos, de los cuales ha perdido dos, y un tercer set que remontó desde 4-1 40-0 ayer. Las dos llegan a este octavo de final tras recorridos largos y disputados.


