La perdedora afortunada que reescribe la historia contra la máquina ucraniana
Anastasia Potapova nunca debería haber estado allí. Eliminada en la fase previa por Sinja Kraus, repescada tras la baja de Keys, hoy está a un partido de convertirse en la primera lucky loser finalista de un WTA 1000 desde la creación del formato en 1990. El recorrido marea: Zhang, Ostapenko, Rybakina, Plíšková, cuatro jugadoras de las cuales tres han sido número uno del mundo o campeonas de Grand Slam. Contra Plíšková ayer, yendo por detrás y con tres bolas de partido que tuvo que salvar, encadenó cinco juegos seguidos para cerrar el tercer set. Su novio le dijo entre sets que se callara y trabajara con las piernas. Ella obedeció. En clay en 2026 presenta un 9-2, sus tiebreaks están al 75% de éxito en esta superficie esta temporada, y juega con la ligereza de una jugadora que no tiene absolutamente nada que perder.
Enfrente, Marta Kostyuk es quizá la jugadora más en forma de todo el circuito sobre tierra batida en este momento. Diez victorias consecutivas, título en Ruan y un recorrido en Madrid sin ceder ni un solo set: Pegula 6-1 6-4, McNally 6-2 6-3, Noskova 7-6 6-0. Esta última cifra merece matices: el 6-0 del segundo set de anoche se explica tanto por el derrumbe físico de Noskova, agotada tras su maratón de 2h06 contra Gauff, como por una subida de nivel de Kostyuk. Lo que sigue siendo indiscutible: su resto es el mejor del torneo, con un 82% de puntos ganados sobre el segundo servicio rival contra Noskova, récord WTA 1000 esta temporada. Las estadísticas en clay 2026 confirman esta diferencia abismal al resto, 63,9% de juegos al resto ganados contra 44,3% para Potapova, con un segundo saque de Potapova al 45,7% que será el objetivo número uno de la ucraniana. El cara a cara en tierra dice 1-0 para Kostyuk, victoria 6-3 6-2 en Madrid en 2025. Al servicio, en cambio, las dos jugadoras son casi idénticas en todos los indicadores clay 2026, primer saque dentro al 58,5% cada una, juegos de servicio ganados al 73%, puntos de break salvados al 62%. El partido se decidirá en los restos y en los momentos clave, donde Potapova gana el 75% de sus tiebreaks mientras Kostyuk está al 50% en esta superficie.
Esta noche, cada punto jugado por Potapova vale mucho más que un punto. Una victoria esta noche la mete en la final de un WTA 1000, primera lucky loser en llegar a este estadio desde la creación del formato en 1990, y un título el domingo la impulsaría hasta los 2065 puntos en el ranking, es decir, el top 17 mundial y una condición de cabeza de serie en Roland Garros asegurada por primera vez en su carrera. De jugadora de la previa eliminada por Kraus hace diez días a potencial cabeza de serie en la Porte d’Auteuil la semana que viene. Madrid le da segundas oportunidades, y ella sigue aprovechándolas.


