La hija del Nilo sobre su superficie
Mayar Sherif llegó a Roma esta mañana con una certeza: sabe jugar en esta tierra. La victoria expeditiva contra Blinkova 6-1 6-2 en la qualy le marcó las referencias, le liberó los hombros y confirmó lo que sus 199 victorias en carrera sobre arcilla a nivel Challenger vienen contando desde hace años. La egipcia de 29 años, formada desde la adolescencia por Justo González Martínez en Elche, es una verdadera jugadora de tierra, de las que construyen pacientemente, empujan profundo y desgastan a la rival en los intercambios que las condiciones romanas tienden a alargar aún más. Su primer saque colocado al 75% en tierra es un arma que reduce las oportunidades de break de la rival y le permite mantener sus juegos con autoridad.
Enfrente, Tamara Korpatsch llega directamente desde La Bisbal d’Empordà, donde acaba de disputar y perder una final ayer contra Kasatkina. Viaje nocturno desde Cataluña, recuperación mínima, músculos que no han tenido tiempo de soltarse. Su perfil en tierra batida 2026 es sólido, eso es innegable, y el último enfrentamiento directo en tierra en San Sebastián cayó de su lado. Pero una semana completa de partidos acumulados en las piernas frente a una Sherif que ya ha encontrado sus referencias en esta superficie esta mañana supone un desequilibrio físico y mental que las cuotas no incorporan plenamente.


