Verdadero test ucraniano
Linda Nošková construye pacientemente su reputación de jugadora difícil de batir en cualquier superficie. Semifinalista en Indian Wells, cuartofinalista en Stuttgart, cuartofinalista en Madrid, donde remontó un doble break de desventaja en el tercer set contra Gauff antes de inclinarse ante una Kostyuk irresistible. Su balance de 2026, con quince victorias y ocho derrotas, encaja con el de una jugadora sólida, alta, 1,79 m, que pega plano, fuerte, y que sabe gestionar los partidos complicados. Ayer despachó a Zakharova por 6-4 6-1. Pero sus estadísticas en tierra batida en 2026 revelan una falla estructural que el ranking enmascara. Solo mete el 58,6 % de primeros saques en esta superficie, su porcentaje de devoluciones ganadas sobre primer servicio rival es del 35,5 %, y su 34,2 % de juegos de resto ganados la sitúan en la parte baja del cuadro para una jugadora de su nivel. No es una especialista en tierra, y las cifras lo confirman.
La historia de Oliynykova es la de una jugadora moldeada en el polvo de ladrillo desde sus inicios, acompañada por su padre Denys, que la entrena desde siempre. Trece títulos en Challenger e ITF, todos sobre tierra batida, 275 victorias por 122 derrotas en estos niveles en esta superficie. Llega a Roma para su primer tercer turno en un WTA 1000 tras un recorrido que ya dice mucho sobre lo que es. En primera ronda, 6-1 6-3 contra Marcinko, rápido y limpio. En segunda ronda contra Tauson, el partido solo llegó al 1-1 antes del abandono de la danesa por una lesión en la espalda, pero los peloteos disputados revelaron algo valioso. Oliynykova juega una tierra batida atípica, con moon balls altas y lentas que rompen el ritmo, una variación permanente que desestabiliza a las jugadoras acostumbradas a un fondo de pista rápido. Tauson, pese a ser técnicamente sólida, estaba visiblemente desajustada por esas trayectorias antes de tener que retirarse. Ese juego construido, paciente y ultravariado es exactamente lo que constituye la fuerza de las grandes especialistas de la superficie, y es precisamente lo que Oliynykova aporta a esta tercera ronda.


