36 años de media de edad
Siegemund ha construido su semana romana con método. Anoche desmanteló a Alexandrova en tres sets con un arsenal que no deja ningún ritmo a los golpes planos: slice rasante que se queda por debajo de la rodilla, moon balls que cambian la altura de impacto, dejadas que obligan a una jugadora de 1,85 m a esprintar hacia la red. Alexandrova nunca encontró la altura a la altura del hombro que necesitaba. Plíšková está construida exactamente sobre el mismo modelo, golpe plano y rápido, dependiente del ritmo, vulnerable en cuanto la pelota no llega donde la espera. La lección Alexandrova se puede aplicar directamente esta noche.
Plíšková, por su parte, ha sobrevivido dos veces en tres sets esta semana, contra Bouzas Maneiro y luego contra Cristian, cediendo decenas de bolas de break antes de encontrar los recursos mentales en los finales de partido. La campeona no se ha apagado, va creciendo progresivamente, y su servicio, cuando entra, se convierte en un arma que hace cortocircuitar el sistema Siegemund. Si esta noche la checa ajusta su primer saque y sube por encima del 70% de primeros dentro, la alemana ya no tendrá el mismo margen para instalar el caos. Ahí es donde se jugará el partido, en este duelo entre el servicio de Plíšková y la paciencia perturbadora de Siegemund.


