Veinte años de diferencia, misma tierra
Gibson llega con confianza después de haber derrotado a Lys en tres sets ayer, un partido en el que su saque impuso su ley con ocho aces y un cierre autoritario. En Roma mantuvo a Shnaider a raya durante todo el encuentro y remontó a Trevisan, dos partidos que muestran a una australiana que empieza a domar la tierra batida, a encontrar su equilibrio entre potencia y paciencia en una superficie que no le es natural.
Zhang, por su parte, ofreció ayer contra Haddad Maïa un partido limpio y controlado, dominando con el servicio y aprovechando sus oportunidades al resto sin forzar. A sus 37 años conoce esta superficie al dedillo: se desliza, devuelve, baja el ritmo exactamente donde Gibson busca acelerar. La tierra fría de Estrasburgo esta mañana, apenas 12 grados, obliga a los intercambios largos y priva a la australiana de la velocidad de bola que es su principal arma.


