¡La reina de 2024!
Madison Keys regresa a Estrasburgo con un estatus particular: el de última campeona del torneo, coronada aquí en 2024 aplastando a Collins 6-1 6-2 en la final antes de ausentarse en la edición de 2025. Campeona del Abierto de Australia en enero de 2025, llega al polvo de ladrillo alsaciano con un balance en clay de las últimas 52 semanas de 8-3, su superficie más eficaz en este periodo. Antes del Trophée Clarins, confesaba a Eurosport que jugaba en París para preparar Roland Garros y recuperar confianza en tierra. Ha encontrado ambas cosas, pero al precio de un abandono ayer en la final contra Parry por una lesión en el muslo, con el marcador en 3-6 3-3. Ninguna declaración desde entonces, ningún tuit, ninguna entrevista postpartido. Este silencio es en sí mismo una información.
Cristina Bucsa, número 1 española y 31.ª del mundo, sólida en pista dura donde ganó su primer título WTA en Mérida en marzo, sufre estructuralmente en clay con un 10-23 en su carrera en WTA y cero victorias en tres intentos sobre tierra batida en las últimas 52 semanas. Cuatro derrotas consecutivas en curso. Su eliminación en primera ronda de Roma ante Zheng confirma que el salto de nivel en clay en el circuito WTA sigue siendo un obstáculo recurrente. Las estadísticas en tierra de 2026 son implacables: eficiencia en los partidos a cero, 20,8% de juegos de resto ganados, 38,9% de puntos de break salvados. En esta superficie y ante esta rival, no tiene ningún resorte ofensivo.


