¡Gracias, Tami!
Elina Svitolina llega a esta tercera ronda en la mejor dinámica de su temporada. Ganadora del WTA 1000 de Roma hace tres semanas, encadena una octava victoria consecutiva después de haber eliminado a Kaitlin Quevedo el miércoles por 6-0 6-4, cediendo apenas cuatro juegos. Su primer partido contra Anna Bondar había sido más laborioso en tres sets, pero desde ese estreno ha subido el nivel y ese 6-0 despachado en menos de treinta minutos contra Quevedo es la imagen de una jugadora con la confianza al máximo. En Roland Garros, Svitolina ha alcanzado los cuartos de final en cinco ocasiones. Nunca se ha enfrentado a Korpatsch.
Tamara Korpatsch escribe su propia historia en París este viernes. Tras nueve participaciones en el cuadro principal de un Grand Slam sin superar nunca la segunda ronda, la alemana derrotó a la cabeza de serie número 32, Wang Xinyu, el miércoles en un partido animado por 6-2 2-6 6-3, gestionando el final del encuentro en una atmósfera eléctrica, con ambas jugadoras negándose a darse la mano en la red. Su velocidad de desplazamiento fue el factor clave contra Wang, con una capacidad para recuperar las bolas cortas y resistir los golpes pesados de la china. En esta temporada, presenta siete victorias en sus últimos diez partidos, todos sobre tierra batida, y alcanzó la final en Ostrava en febrero. El nivel es real. Pero enfrentarse a Svitolina en plena racha en un Grand Slam es un escalón distinto a todo lo que ha vivido esta semana.
La desproporción entre las dos jugadoras en los fundamentos del juego sobre tierra batida es clara. Svitolina cubre la pista a un nivel que Korpatsch no puede igualar durante la duración de un partido, su resto es un arma que va a apuntar directamente a las debilidades del servicio de la alemana, y en una superficie que corre y bota alto su juego de contragolpe y de redirección va a expresarse en condiciones favorables. Korpatsch puede aguantar un set, puede crear momentos, pero la regularidad de Svitolina a tres sets a este nivel del torneo es un muro.


