¡Un RG muy particular!
Aryna Sabalenka ha venido a París para ganar el torneo y nada de lo que ha mostrado en sus tres partidos contradice esa ambición. Su victoria contra Kasatkina el sábado fue la número 100 como número uno mundial, 37 golpes ganadores contra 12, un 89% de juegos de servicio ganados, partido despachado en 1h16. Va a más en cada ronda, exactamente como de costumbre en Grand Slam. El cara a cara está 2-1 para la bielorrusa, con dos victorias esta temporada, incluida Madrid en tierra batida en tres sets. Por la noche, con una bola más pesada, su lift y su potencia encuentran sus mejores condiciones.
Naomi Osaka está escribiendo su propia historia en París, primeros octavos de final en Roland-Garros de su carrera y primera jugadora japonesa en lograrlo desde 2004. Tuvo que batallar 2h58 contra Jovic el sábado para salir adelante en tres sets, un partido físicamente costoso antes de esta sesión nocturna. Su servicio es su principal arma en esta quincena, 91% y luego 88% de juegos de servicio ganados en sus dos últimos partidos. Pero prácticamente no consigue breaks, entre un 12% y un 20% de juegos al resto ganados en las tres rondas, y Sabalenka apunta precisamente a la segunda bola rival, su fragilidad documentada en este torneo. El 1-6 contra el top 10 en las últimas 52 semanas es el freno estructural central.
Naomi hizo un partido muy sólido contra Jovic, era prácticamente inquebrantable y sacaba fuego. Saba va claramente a más, se ve estadística por estadística, partido tras partido, pero contra rivales que al final no la han incomodado demasiado. Primer verdadero test aquí y sabemos que la número 1 mundial no tiene la grinta de la temporada pasada ni ese lado tan vindicativo. ¿Le bastará eso a Naomi para conseguir la sorpresa? Dependerá sobre todo de la japonesa, porque aquí tendrá de nuevo un resto aún más sólido que el de Jovic. Las jugadoras clasificadas 2, 3, 4 y 5 en la élite están fuera, el puesto de número uno en la Race está abierto y hay 2.000 puntos en juego para afianzar su soberanía.


