La finalista del año pasado al ataque
Wang Xinyu no es una outsider en este torneo, es la finalista vigente. El año pasado, llegando desde la qualy, la china remontó ante Kasatkina, Gauff y Samsonova sin perder un set antes de la final contra Vondroušová. Berlín sobre hierba es su terreno de caza natural, el único lugar donde ha demostrado una capacidad para encadenar victorias contra las mejores del mundo. Este año confirma su progresión con una final en Auckland y unos octavos de final en el Open de Australia. En césped solo ha perdido uno de sus últimos diez partidos en dos sets. Madison Keys, por su parte, viene de un Roland Garros muy irregular, eliminada en octavos por Shnaider con un 6-0 en el tercer set. Su cara a cara 3-0 contra Wang se ha construido íntegramente en pista dura y tierra batida; el último enfrentamiento fue en Estrasburgo 2024 sobre clay y no tiene ningún valor predictivo aquí.
La cuota de 1.34 para Keys se basa únicamente en el ranking y en su palmarés en Grand Slam, ignorando por completo la dinámica de la superficie. Keys no tiene ningún referente reciente significativo en hierba y afronta este partido sin un solo partido de rodaje sobre césped, mientras que Wang llega con una semana de Birmingham o Queen’s en las piernas y con la memoria de esta pista berlinesa en los pies.


