La lucha de las ucranianas
Snigur llega con un expediente sólido. Dos victorias en la fase previa sin perder un set, un H2H de 2-0 incluyendo un contundente 6-3 6-1 en enero, una Match Efficiency de 1.974 contra 0.833 para Kalinina y un resto claramente superior: 40,0% de juegos al resto ganados contra 25,0%, 52,6% de bolas de break convertidas contra 27,8%. Sobre el papel, la jerarquía está clara y las estadísticas no dejan mucho espacio para el debate.
Salvo que Kalinina no es una jugadora a la que se pueda despachar de un plumazo. Cuarenta victorias en cincuenta y dos semanas, una final en Rabat en mayo, un servicio sólido con 76,2% de juegos al saque ganados y una capacidad para sostenerse bajo presión (66,7% de bolas de break salvadas). El abandono en la final de Rabat por ampollas en el pie derecho sigue en la memoria, y la hierba es precisamente la superficie que más exige los apoyos y los cambios de dirección. Debuta sin ningún partido sobre hierba esta temporada, como lucky loser tras la baja de Sakkari, lo que no es la preparación ideal.


