¿Qué te pasa, Martin?
Etcheverry está pasando por un periodo bastante flojo. Pero no logro entender qué es lo que no va bien con él.
Otra derrota la semana pasada en primera ronda para Etcheverry, que sigue en baja forma, aunque la verdad es que no tuvo nada de suerte en el sorteo, al caer de entrada contra Merida, futuro ganador del torneo después. Quizá sea eso lo que no va en este momento con Etcheverry, porque muy a menudo le tocan primeros partidos complicados. Pero es un jugador tenaz, al que le gustan las grandes batallas y luchar. Ya ha pasado por rachas con sorteos muy duros en las que aun así conseguía salir adelante. Solo que ahora mismo, eso no está funcionando. El hecho es que su juego es realmente trabajado y poco fluido. No puede marcar diferencias con facilidad cuando las condiciones son lentas, como fue el caso en Umag. Y también le falta un poco de confianza. Lo noto más tenso que de costumbre, cuando normalmente siempre tiene una actitud intachable. En resumen, es un conjunto de cosas lo que hace que en este momento Etcheverry esté un poco fuera de sitio. Pero eso tarde o temprano tendrá que volver.
Creo que esta semana las condiciones pueden ayudarle un poco a jugar mejor. Va a recuperar eficacia con su primer servicio y con la derecha. En el tenis, todo cambia rápido, así que tampoco quiero darlo por acabado. Sobre el papel, esta primera ronda parece un poco más asequible, porque no es un nombre muy fuerte, pero a Rodionov hay que sabérselo tragar, sobre todo porque juega en casa y viene de hacer una primera ronda muy seria. Además, es zurdo y podría encerrar a Etcheverry del lado del revés e impedirle dictar con su derecha. Al final, no estoy seguro de que sea una primera ronda cómoda para Etcheverry. En cualquier caso, vista su forma actual y su falta de confianza, no veo una victoria fácil de su lado.
Rodionov domina 2-1 en los enfrentamientos directos, y aunque los partidos empiezan a ser un poco antiguos, hay que tenerlo en cuenta aquí. El austriaco parece ser el perfecto outsider para venir a sorprender a un Etcheverry todavía en apuros.


