¡El rey Juan Manuel!
J. M. Cerúndolo está haciendo una temporada increíblemente sólida y acaba de cargarse a Rinderknech en pista rápida, ¿quién lo hubiera creído el año pasado?
El argentino puede considerarse afortunado de haber ganado el partido porque merecía perderlo por dos sets a cero. Ayer sacó peor de lo habitual y no tenía soluciones para contrarrestar el estilo de juego de Rinderknech, que le hacía daño. Entre la buena calidad de saque del francés y el hecho de que subía a la red para quitarle tiempo, Cerúndolo se pasaba el tiempo sufriendo y no podía imponer su ritmo. En cambio, aguantó bien y acabó desgastando al francés antes de ganarle físicamente. Es un guion que seguramente intentará reproducir mañana, pero ya ha jugado 3 horas y 35 en condiciones difíciles. Ni siquiera estoy seguro de que tenga la ventaja física ante un Auger que está fresquísimo después de solo un partido desde Wimbledon, y el canadiense no estuvo mucho tiempo lesionado de la espalda. No es como si estuviera volviendo de una lesión larga. En cualquier caso, su torneo ya está logrado y se regala un partido interesante para jugar. Si recupera su primer saque y Félix tarda un poco en encontrar la solución adecuada para hacerle daño, quizá tenga una buena oportunidad de jugar sus cartas.
Insisto en el hecho de encontrar la buena solución porque Auger ya ha perdido contra él, fue en Madrid el año pasado, y se estrelló contra la defensa y las variaciones del argentino, que desde entonces ha seguido progresando y ha añadido algunas armas ofensivas a su arsenal. La superficie va a favorecer mucho al canadiense, pero es un jugador que sube menos a la red que Rinderknech, por ejemplo. Y ya le hemos visto sufrir contra este tipo de perfil esta temporada. Tengo especialmente en mente su partido contra Navone, en el que se vio bloqueado desde el fondo de la pista. Y se pasó el tiempo forzando. Por otro lado, ya le he visto estar muy contundente contra ciertos perfiles, y en particular contra Moutet, que es un jugador que en algunos aspectos puede parecerse a Cerúndolo, con su derecha muy liftada, algunos slices de revés y la voluntad de dar altura a la pelota y romper el ritmo. Si Félix tiene un buen día, también puede meterle una buena paliza, eso sí.


